¿Por qué es importante definir un Mínimo Producto Viable o MVP?

Si has emprendido tu propia startup sabrás cuanto cambia un producto desde que se realiza el primer boceto del mismo hasta que se lanza al mercado. El Mínimo Producto Viable es esencial para desarrollar nuestro producto a la par que descubrimos cuáles son las exigencias de nuestro mercado.  Es, por tanto, una de las bases sobre la que se sostiene la metodología Lean Startup de la que ya os hablamos.

Podemos definirlo como el conjunto mínimo de características que necesita una startup para aprender del mercado con la menor inversión de recursos posible. El MVP nos permite por tanto introducir nuestro producto en el mercado y absorber la información más relevante del mismo, así como conocer el uso que nuestro público objetivo hace del mismo, invirtiendo el mínimo esfuerzo.

¿Por qué es importante desarrollar nuestro MVP?

Decantarnos por utilizar esta estrategia en el desarrollo de nuestra startup es importante por diferentes motivos:

Conocer a nuestros clientes

Aunque previo al desarrollo de nuestra idea habremos analizado a nuestro público objetivo y sus necesidades, desarrollar nuestro MVP nos permitirá conocer con el menor esfuerzo posible la reacción del mercado hacia nuestro producto, no las palabras de nuestros clientes (early-adopters) sino sus acciones. De esta forma evitamos llevar a cabo el desarrollo de productos o funcionalidades que nuestros clientes no estén demandando. Pero no debemos caer en el error de pensar que un Mínimo Producto Viable es simplemente un producto que se crea rápidamente para testar nuestra idea, pues en realidad se trata de una estrategia orientada a crear y vender un producto a un público objetivo. Es, por tanto, un proceso de incubación de ideas, perfeccionamiento de prototipos, exposición, recogida de datos, análisis y formación.

Aprender y corregir rápidamente

La peor pesadilla de un emprendedor es desarrollar un producto que nadie quiera comprar. A través del MVP podemos comprobar que nuestro producto satisface una necesidad de nuestro público objetivo, previamente a invertir todos nuestros recursos en su desarrollo. De esta forma, en caso de detectar que nos movemos por el camino erróneo podemos cambiar de rumbo sin despilfarrar nuestro esfuerzo. Sin duda, evitar invertir meses en el desarrollo de un producto que no tendrá una buena acogida en el mercado es la mayor de las ventajas que podemos obtener del Mínimo Producto Viable.

En el mundo de las startups, maniobrar en terreno desconocido y bajo condiciones adversas está a la orden del día, por lo que si vamos a introducirnos en este sector tenemos que ser conscientes de que deberemos aprender rápidamente, formular hipótesis, y reaccionar correctamente en situaciones desconocidas. La mejor manera de conseguirlo es a través del MVP.

Establecer una base sólida

Una vez hemos comprobado la forma en que nuestro producto tendrá una buena acogida en el mercado tendremos establecida la base de la cual debemos partir para introducirnos en el mismo y comenzar a escalar puestos con nuestro negocio.

 

Para validar nuestro Mínimo Producto Viable existen distintas formas de las que ya os hablamos anteriormente, pero lo que debemos tener claro es que este debe ser lo más pequeño posible, como una landing page, una maqueta en 3D que represente al producto, un vídeo que lo muestre en detalle…

¿Ya has desarrollado tu MVP?

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